martes, 9 de octubre de 2012

El tamaño importa: paseando por el zoo

Cosas veredes, Cid, que farán fablar las piedras.

Del Cantar del Mió Cid, donde originalmente aparece la palabra tenedes y no veredes

Photo by Luismi

Hola amiguit@s: ¿cómo va la cosa?. Nosotros seguimos haciendo una prospección de la ciudad en los días libres y hemos ido a uno de los dos zoológicos que hay en Lima: el Parque de las Leyendas. Nos encantó la visita y aún nos queda otra pendiente: es tan extenso que da para dos días de investigación detallada. Sin embargo necesitamos unas jornadas de relax para reponernos de la exuberancia de la que hace gala sin par la Madre Naturaleza en estas tierras americanas. ¡Qué impresión! Pero antes de entrar en detalles es importante que conozcáis que Perú tiene tres zonas geográficas diferenciadas: la sierra, la costa y la selva. Cada una de ellas tiene condiciones climáticas y geográficas muy distintas y por tanto, la fauna y la flora también son diferentes, y para nosotros, muy exóticas.
Photo by Luismi

El zoo reproduce estas tres zonas, además de tener acuario con lobos marinos y pingüinos, un estanque con nenúfares, peces y tortugas, un felinario y secciones con otros animales del mundo. 
Volviendo a nuestra excursión, visitamos primero la sección de la cordillera, donde vimos al cóndor (pasa), al  puma (enorme) y llamas y vicuñas (¡cómo no!).

Luego pasamos a la selva. Los animales están rodeados de plantas autóctonas, como el manguey, a partir del que se elaboran el pulque y el mezcal entre otras bebidas para gente con el gaznate duro; sus fibras sirven, además, para hacer hamacas y tejidos. En ese entorno paradisíaco encontramos al otorongo o jaguar: nos encantó verlos, tan dignos y descubrir que también los hay de color negro. A primera vista parecen panteras, pero cuando te acercas mucho ves que tienen los dibujos de las manchas jaguarianas difuminados. Averiguamos que en esta especie, debido al melanismo, nacen con frecuencia bichos negros o con muchas manchas oscuras. Nunca te acostarás sin saber una cosa más.


Photos by Luismi

 Y así, paseando (tranlarán tranlarán) llegamos a lo que yo llamé, para regocijo, mofa y befa por parte de Luismi, la zona de los góchidos (en Asturias llamamos gochos a los cerdos). Y llegó el primer susto: ante nosotros estaba un anta o TAPIR AMERICANO. Y NO era un mamífero cualquiera. Era el Rocco Siffredi del zoo, era el Nacho Vidal peruano hecho animal. Allí, ante todos, sin tapujos,descarnada y obscenamente inocente, se mostraba el tapir. ¡Qué grandeza! ¡qué abundancia masculina! Mientras tanto, un niño preguntaba a su madre..."-¡¿Mamá, eso qué es?! ¡¿qué es?!-". La madre se ahogaba en risas mientras los demás, niño incluido, abríamos unos ojos como platos soperos. ¡Qué poca justicia se le hace al tapir!. Ni mono ni elefante ni león pueden decir que tengan nada tan extraordinario. Querido tapir, somos tus fans incondicionales. Enhorabuena (y sí, me imagino lo que estáis pensando: en la pobre tapira, pero eso buscadlo en San Google que no soy Elisa Rodríguez de la Fuente).

Photo by Luismi
Todavía anonadados, seguimos paseando, nos salimos de la selva y fuimos a dar al recinto de los hipopótamos. Una oronda pareja, muy activa, atraía la atención de grandes y pequeños y rodeando el muro para ver mejor fuimos a dar a una reja pegada al estanque en el preciso momento en que a los hipos se les ocurre darse un repentino chapuzón: cogen carrera y ¡¡¡plassssss!!! La salpicadura de aquel agua marrón, olorosa a resto fecal, a barro y a sudor de animal nos pilló por sorpresa. Aún teníamos la boca abierta en actitud de exclamación de ¡oh, maravilla! cuando sentimos dentro las gotas de Eau de hipopótamo. Y qué decir de la cámara de Luismi. Nos miramos uno a otro con la misma expresión de los ancianos indios que van a morir en la nieve, y tras admirar a un metro de distancia la piel correosa, igual que un viejo sofá de cuero de la feliz pareja sumergida, decidimos que ya era hora de poner fin al día de zoológico. 
Para terminar, dejo una canción que podría sonar, a modo de despedida burlona y póstuma, en el funeral de cualquier tapir desconocido.



Besos a tod@s desde Lima con Amor
Elisa